Un buen frontman
Ayer noche nos acercamos al Kafe Antzokia bilbaíno para ver a los británicos The Horrors. Post Punk, psicodelia, new wave, shoegazing… un directo perfectamente ejecutado y con 3 ó 4 hits que hacen de ellos un grupo destacado en la escena rockera y moderna internacional. Deducimos que darán mucho de qué hablar, sobretodo teniendo en cuenta que son unos críos todavía. El de ayer, al menos, fue un concierto sorprendentemente interesante. Definitivamente, el evento nos dejó un buen sabor de boca.
Pero no era nuestra intención hablar del concierto ni tratar de hacer una especie de crónica sobre ésta. No. La idea que ronda nuestras cabezas es la de tratar de analizar el lado más comercial y marketiniano de un evento musical, como por ejemplo el bolo de ayer. Y buscar ciertas pistas que sean aplicables en otros ámbitos de nuestras vidas. Aprendamos de la música.
Antes de los Horrors tocaron los neoyorkinos Cerebral Ballzy con su punk rock ochentero más ruidoso. Para mi, personalmente, nada interesante musicalmente, pero que generaban cierta atracción, lo reconozco. Una atracción que poco tiene que ver exclusivamente con la música y sí con todos esos factores que hacen que un producto nada novedoso como, por ejemplo un Iphone, sea un superventas. No sólo se trata de lo que haces, también importa cómo te observa y entiende el usuario final, es decir, tú o nosotros. Y ayer, The Horrors tenía mucho que decir con recursos musicales técnicos y artísticos subrayables, pero que no hubieran generado en nosotrxs esa sensación de estar ante una gran banda si no fuera por un frontman que sabía vender el producto de forma excelente. Y no hablamos de ser un gran comercial de chupa-chups o el clásico vendedor dicharachero de enciclopedias. Hablamos de indagar y buscar lo que uno mismo es en realidad y saber proyectarlo correctamente ante tu entorno cercano, es decir, el familiar, amoroso, musical, profesional, amistoso o el que sea. Qué simple pero qué difícil.
Identificar lo que realmente eres aquí y ahora puede ser una tarea compleja, delicada e incluso dolorosa a veces pero necesaria para ser un buen frontman durante tu concierto personal, tu vida. Y diríamos que los chicos de The Horrors lo han hecho. Abstraerse del caótico desenfreno que domina nuestras vidas, marcar un stop, parar y reflexionar sobre lo que son y quieren ser. Y una vez que lo has visto, todo es cuestión de compartir con el mundo ésa visión que has tenido. El resto viene sin querer porque ya eres un buen frontman.
Un gran concierto y una gran lección la de ayer.
by INK.
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